lunes, 17 de marzo de 2014

Prólogo de «Me sobran los motivos»


Para los interesados en mi libro «Me sobran los motivos» aquí tenéis el prólogo, por si alguien aún no se ha enterado de qué trata.

«Quiero comenzar este prólogo agradeciéndote a ti, amigo lector, la adquisición de mi libro. Opino que un escritor no es gran cosa si nadie lee sus textos. Si logro que disfrutes leyendo mis relatos la mitad de lo que yo he disfrutado escribiéndolos me daré por satisfecha.
Si no tienes la desgracia de conocerme, te hablaré un poco de mí. Soy una persona afortunada porque aprendí a amar la literatura desde muy temprana edad. El máximo responsable fue mi abuelo Félix, que no sólo me enseñó a leer, a escribir y a pintar, sino que también me llevó de la mano a los diferentes mundos que me aguardaban en las estanterías de su biblioteca. Y así fue como nació la lectora empedernida que sigo siendo hoy en día. Recuerdo con nostalgia aquellas horas de mi infancia en las que me sentaba en el sofá de la biblioteca de mi abuelo con un libro entre mis manos para descubrir relatos y personajes fascinantes que alimentaban mi imaginación. Una imaginación desbordante que siendo niña me llevó a mezclar en muchas ocasiones la ficción con la realidad, inventando fantasías que asumía como reales y complicando la existencia a las personas de mi alrededor, sobre todo a mis padres. No es raro que más de una vez y de dos me llamaran Antoñita la Fantástica.
Sin embargo, tendrían que transcurrir varios años hasta que me animara a escribir, a plasmar en un papel las historias que volaban dentro de mi cabeza. Concretamente en el instituto, cansada de no encontrar en los libros que leía a protagonistas que reflejaran mi adolescencia y la de mis amigos. Comencé una novela protagonizada por ellos que no llegué a concluir y que se convirtió en cenizas. De hecho, todo lo que escribí al principio acabó de este modo: quemado o arrojado a la papelera. Tardé en conservar mis escritos y algo más en atreverme a enseñarlos; primero a mi entorno más cercano y después al público en general a través de un blog que abrí en 2007.
Opino que un escritor nace pero también se hace: leyendo, aprendiendo de los autores ya consagrados (de sus obras, de sus entrevistas, de sus biografías) y escribiendo. Escribiendo mucho, hasta dar con un estilo propio que además atraiga a lectores, conocidos y desconocidos. El tiempo dirá si lo he conseguido.
La idea de este libro surge de una sección de mi blog «No te pongas estupendo» (www.notepongasestupendo.blogspot.com) llamada «Historias al son de una canción». Como su propio nombre indica, son cuentos inspirados en canciones. A veces sigo el argumento de dicha canción y simplemente lo amplío a mi manera; otras veces me imagino el suceso que originó su composición o el que provocó después de ser creada y conocida por el público. El título del relato escrito es el mismo que el de la canción. El contenido, obviamente, no.
Esta sección del blog, junto con otras, son continuaciones de lo que hacía desde mis inicios para practicar la escritura. Me gusta definirlos como juegos, ya que me parece divertido fantasear con la historia que hay detrás de una canción, de una fotografía, de una película, de una obra de teatro, etc. Aunque, evidentemente, no tenga nada que ver con lo que ocurrió en realidad.
A finales del 2012 estuve pensando en varios artistas que admiraba y que poseían canciones que podía transformar en relatos cortos, los cuales encajaban perfectamente con mi estilo y con los diferentes temas que me gusta tratar cuando escribo. Cada libro se centraría en un único artista.
En esta lista estaba Joaquín Sabina. Existían motivos por los que no pensaba comenzar con él que ahora no vienen al caso. Pero finalmente cambié de opinión por varias circunstancias que tampoco voy a explicar aquí.
Y de este modo, en enero del 2013 empecé a escribir «Me sobran los motivos», un libro de relatos cortos que giran en torno a canciones del maestro Joaquín Sabina, desde su primer disco «Inventario» (1978) hasta «Física y Química» (1992). Una selección propia de treinta y cinco canciones convertidas en cuentos de breve extensión. El resto de su discografía espero que se complete con un segundo libro.
Me gusta decir que escribir es un viaje inolvidable donde me gusta pararme a contemplar el paisaje, sin pensar en el final del camino. Pues bien, ya he llegado a mi destino. Y la experiencia ha sido asombrosa y muy placentera.
Confío en haber sabido reflejar mi amor por la música y mi admiración por la figura de Joaquín Sabina, un músico que es poeta, o viceversa.
Pretendo que «Me sobran los motivos» sea un digno homenaje a su arte, que tan buenos y memorables momentos me ha proporcionado. Si antes ya me quitaba el sombrero (o mejor dicho, el bombín) ante su maestría musical, después de este viaje que he hecho en compañía de sus canciones no puedo hacer otra cosa que rendirme a sus pies y pedirle su bendición.
Quiero terminar este prólogo de la misma manera que lo comencé. Dando las gracias. En esta ocasión, a todos los amigos que desinteresadamente me han estimulado en estos años, creyendo en mi faceta de escritora cuando ni siquiera yo misma me sentía merecedora de sus halagos. En especial a Antonio, mi compañero en la vida, mi mejor apoyo, mi paciente lector. El que un día me animó a perseguir mis sueños y a no rendirme, ayudándome a continuar hacia adelante cuando me fallaban las fuerzas y el ánimo. Siempre ha sido fácil amarle.
Sin más, amigo lector, me despido. Deseo que disfrutes con la lectura de este libro.» 

No hay comentarios:

Publicar un comentario